Plantas de celulosa o Pasteras en Latinoamérica: alta contaminación que escapa del Primer Mundo
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Plantas de celulosa o Pasteras en Latinoamérica: alta contaminación que escapa del Primer Mundo
 
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La complicidad de los malos gobernantes en Latinoamérica permite que se lleve a cabo la ola de instalación de las plantas de celulosa que están quedando prohibidas en el hemisferio norte. Estas pasteras funcionan con tecnología en base a CLORO -ya sea cloro elemental (Cl) o dióxido de cloro (Cl02)como las que están instalando en Uruguay Ence y Botnia, y luego Stora-Ence y probablemente algunas otras más. El conflicto suscitado entre Uruguay y Argentina es una verdadera pantomima de los dos gobiernos para legitimizar ante un Tribunal Internacional la instalación de estas plantas.Para el gobierno argentino es la única salida elegante ante el descontento de los entrerrianos, mientras que en Uruguay, el gobierno en manos del médico oncólogo Tabaré Vázquez quedará impune de los reclamos que los defensores del medio ambiente están haciendo conocer.
El binomio pasteras-forestación se ha instalado en el Sur devastando la biodiversidad, la cultura, y minando el desarrollo sustentable de las regiones.
Los gobernantes que actuan desde su autoproclama de izquierda no son más que una sucesión de toda la línea de gobiernos precedentes si consideramos puntos básicos como: aumento de salarios, inversión, educación, salud. El latifundio queda impune y la extranjerización de la tierra se acelera para que las grandes empresas multinacionales extraigan el máximo provecho dejando en la zona mayor miseria.
Los eucaliptales están dejando extensas zonas secas que hace diez años esto sería impensable. Se han estado forestando con eucaliptos las mejores tierras de Uruguay, se están perdiendo los mejores paisajes y transitar por rutas llamadas paisajísiticas es como ir por dentro de un zanjón entre los montes de eucaliptos. La mano de obra rural, que se sucedía de generación en generación se va perdiendo mientras avanzan las plantaciones: los pequeños venden sus tierras para las forestadoras o forestan para las pasteras. El cinturón de marginación suburbano se incrementa a expensas del vacío de la mano de obra rural mientras las forestadoras subcontratan empresas taladoras que trabajan con empleados "en negro" en regímenes semi-esclavistas. Se pierde la biodiversidad: se están arrancando de raíz montes naturales como coronillas de cientos de años para plantar eucaliptos y se deja de plantar cualquier otro cultivo, o bien, el propio eucalipto se encargará de eclipsarlo por sus propias sustancias tóxicas para la cadena biológica o se chupa el agua. Estas empresas forestales quedarán exentas del impuesto a la renta -de acuerdo al proyecto de Reforma Tributaria que el Frente Ampliio (el partido de gobierno)ha elaborado- que sí afectará a todos los trabajadores y hasta lo jubilados (a pesar que será impuesto a la renta). Las pasteras se instalan en zonas francas, libres también de impuestos, con su puerto privado, y el Estado no recibe un peso de nada de esto; por el contrario se pierderán las ganancias de la actual exportación de madera o chips por el puerto de Montevideo. En ellas no trabajarán más de doscientas o trescientas personas, el 80% técnicos, por lo cual la mano de obra que otorgarán es una real mentira de los gobernantes. En cambio, dejarán una enorme contaminación derivada del uso del cloro (dióxido de cloro): las dioxinas, potentes cancerígenos demostrados son sólo un ejemplo del ciento de productos altamente tóxicos (otros derivados mercuriales) que afectan el sistema nervioso, el sistema inmune, la reproducción, entre otros. Amén del eventual peligro que implica la planta procesadora de cloro anexa a la pastera que es la que le proveerá del cloro a ésta.
Una noticia publicada en la prensa chilena a fin de mayo destacaba que Suecia, país que conoce bien de estas fábricas, rehusó comprar miles de botellas de vino proveniente de una región donde recién se está instalando una fábrica de pulpa de celulosa. En toda Europa no se comercializan los mariscos provenientes de la ría de Pontevedra donde existe la planta Ence... Hoy estás plantas que trabajan con cloro (dióxido de cloro) están migrando a trabajar con productos derivados del oxígeno (ozono o peróxido de hidrógeno) y ya en Finlandia el 27% tienen esta tecnología y se llegará a fin del 2007 con más del 50% de recambio ¿Qué hacen con las otras plantas? Pues consiguen que los gobernantes latinoamericanos hagan las cosas fáciles para que ellos las puedan instalar allí.
Entretanto estos gobernantes alimentan sentimientos de patrioterismo como sucede entre Uruguay y Argentina para conseguir el apoyo irracional del pueblo uruguayo contra los argentinos, a quienes acusan de que si ellos tienen sus pasteras por qué los uruguayos no y más si las que se vienen a Uruguay son modernas (¡?). Todo es parte de lo mismo y la historia vuelve a repetirse: divide et impera.
 
Testimonio de un ciudadano de Valdivia, Chile, sobre la planta de
celulosa Celco*.
Carlos Gómez Mora es ingeniero constructor. *

En 1995 llegó a Valdivia, Chile, una empresa pastera con el
proyecto de instalarse allí. Decía traer la mejor tecnología
disponible en el mundo, 1200 millones de dólares de inversión,
más de 4000 empleos entre directos e indirectos, y la mayor
producción del mundo en toneladas. Dieron pocos datos; los
estudios
de impactos ambientales eran difíciles de entender... ¿Le suena
parecido? Hoy, diez años después de haber empezado a funcionar,
hay
cursos de agua intensamente contaminados, los cisnes de
cuello
negro del santuario natural por el que hicieron desagotar sus

efluentes murieron, sufrieron metástasis y los que quedaron,
emigraron; la gente sufre rinitis y otros males, y en San José de la
Mariquita se denunciaron numerosos casos de cáncer. Celco ya
cerró
una
vez para reformas, y debe ahora volver a adaptar su planta.

Dice que en un principio, él era reacio a la lucha ambiental contra
la
pastera de Celco que se instaló en su ciudad, especialmente por su
formación científica y tecnológica. "Porque siempre tuve
confianza en que una empresa que viene a gastar tantos
millones
de dólares es una empresa seria, que va a estar respaldada con
muy
buena tecnología; además, es lo que ellas dicen. Tú
comprenderás, soy ingeniero constructor, debo partir de la base de
que
los proyectos son buenos, que el estudio de impacto ambiental está
completo y presentado a las autoridades. En Chile se respetan
mucho
las normas, se respeta mucho la legislación. Pensé: si está todo eso
aprobado...".

Dice que habla como ciudadano común de su experiencia, de lo
que le
pasó a su ciudad. En 1982 apareció allí una empresa llamada
Forestal
Valdivia "cuya misión era comprar ciertos retazos de terrenos y
empezar a plantar pinos - cuenta Carlos - Hasta ese momento, uno
en
forma ilusa decía qué forma inteligente, están comprando tierra y
hay
un decreto-ley que los favorece, el gobierno bonifica a la plantación

de ciertos terrenos que no son aptos para la agricultura.
Hay un organismo de contralor que es la Corporación Nacional
Forestal, la CONAF. Fantástico, están haciendo algo inteligente".
En 1995 los bosques ya eran aptos para talarse. Aparece entonces
el
proyecto de construir una celulosa y se hace el primer estudio de
impactos. Los diarios dicen en la ciudad que va a ser la
celulosa más grande del mundo, con tecnología de punta.
Empiezan
a hacer a través de la prensa un lavado de cerebro donde tú no
logras
dimensionar lo que están haciendo y lo único que piensas es que es
progreso para tu ciudad. "En 1997, todavía no habían aprobado el
estudio de impactos ambientales por distintas observaciones que se
le
habían hecho al proyecto. La empresa quería que los RILES,
Residuos
Industriales Líquidos, sean vertidos al mar, a 40 kilómetros de
donde
está la planta, por ductos. La comunidad de Mehuin, pescadores
artesanales que trabaja donde iban a ser volcados, se opuso de tal
manera, pero de tal manera, que fueron los que abrieron los ojos a
otros. La gente reaccionó mal. Yo también, debo reconocerlo. Creía
que Celco estaba bien intencionada. Se inició igual la construcción
de
la planta. Como en el caso Botnia. Llegó un barco cargado dos
veces
de
Europa con todas las cosas, los chipeadores, y pasaron por
Valdivia grandes camiones, cargando materiales que venían de los
mismos que prestaron la plata. En Valdivia, nosotros pusimos las
puras
piedras nada más, el terreno, el agua y las piedras, el ripio.
Porque
el fierro llegó directamente desde lejos, de la industria
del acero; como los volúmenes de compra son tan grande no pasan
por
un ferretero, no pasan por un vendedor de materiales de
construcción,
sino directo de las industrias a la planta de celulosa., agrega el
ingeniero chileno.

La gente se hacía expectativas, dice. Hablaban de que Celco daría
trabajo a 4 mil personas. .Te vienen con el cuento, dicen que
son 4 mil personas con el trabajo indirecto. Después, en
definitiva, llegas a que en el fondo trabajan 240 personas en tres

turnos porque está todo tan automatizado que no trabaja más
gente. El resto son choferes de camiones, pequeños
operadores
de servicio, el que maneja el pequeño bus, ... en definitiva, no hay
tal cantidad de trabajo. Y los puestos ejecutivos son 10, todos
centralizados en Santiago, la capital. Hubo mentiras sobre el
número
de trabajadores, explica; mentiras sobre la inversión. .Mil
doscientos millones de dólares... Tú no puedes auditar esa cantidad
de
dinero que ellos dicen que gastan. Y lo más grave de todo esto es
que es lo mismo que yo leía hoy en diario Clarín: dicen que en
Corrientes se está tramitando instalar una pastera más grande que
Botnia. Siempre es la más grande, y hay que tener cuidado, las más
grandes son las más peligrosas. Ése es el punto. Porque en
Finlandia,
para que funcionen las celulosas que ellos tienen, cuentan con 20
ó
30 pero son todas de tamaño pequeño, y el volumen de toneladas
que
hacen son las suma de la que se va a instalar en el Uruguay. Ellos
no
quieren la más grande del mundo en su país, porque esos
volúmenes son
inaceptables. Promesa de miles de puestos de trabajo, inversión
multimillonaria, la mejor tecnología, la más grande del mundo... Una
historia que por estos lares, suena muy conocida. Vinieron
trabajadores del resto del país; de Valdivia fue muy poca gente,
sigue
narrando Carlos Gómez Mora. Y las autoridades hablaron tarde
y muy tímidamente. Preguntaron por qué daban tan poco trabajo a
la
gente de Valdivia. La respuesta fue que no estaban calificados
para trabajar en las plantas, y que necesitaban traer muchos
pequeños contratistas. Así que Valdivia y pueblos vecinos como
San
José de la Mariquita se llenaron de trabajadores. Nunca habían
tenido tantos cafés nocturnos, tantos burdeles, tanta gente dando
pensión . recuerda el chileno -. Por lo tanto, se creó una
microeconomía que duró un año, 10 meses. Entonces, tú también
tenías
que luchar contra aquellas personas que estaban contentas. Ellos
estaban contentos, crearon falsas expectativas; la gente construyó
hosterías, cabañas, porque venía el boom. Vieron tanta gente en
toda
la planta que pensaron que eso iba a continuar. Pero no ocurrió.
Forestal Valdivia comenzó a talar y la planta comenzó a funcionar
seis
meses antes de que estuviera públicamente entregada. El tema del
ducto de desagüe se solucionó con una salida directa al río
Cruces, que pasa por el Santuario de la Naturaleza, porción de
agua que quedó después del terremoto del año '60. Con los años,
crecieron allí plantas acuáticas, entre ellas el luchecillo, un alga
de la que se alimentan los cisnes. Así que llegaron hasta allí hasta
8
mil cisnes -sigue describiendo -. Este santuario tiene pequeños
efluentes que van en cierta medida limpiando las aguas. También
vive
allí el coipo, especie de ratón grande, de piel muy codiciada.
Hasta
que en algún momento, alguien se da cuenta de que los
cisnes están emigrando. Alguien da la voz de aviso. Y aparece
Daniel
Borochev, médico veterinario muy prestigioso de Valdivia. Junto a
Eduardo Israel, médico ginecólogo, hacen el primer llamado
ciudadano
y
plantean que algo está ocurriendo. "Los cisnes empezaron a morir.
Empezaron a aparecer en menos de una semana una gran
cantidad de
cisnes muertos, otros se estaban muriendo y los llevaban a la
veterinaria, y en un lapso de 15 días cayeron varios cisnes
sobre la ciudad. Fue impactante, y se determinó que fue por falta
de

fuerza, por bajo peso, mala alimentación. ¿Por qué? Llegan a la
conclusión de que las algas, el alimento natural que tenían, está
contaminado, justo donde la pastera Celco echaba sus desechos.
Empiezan a hacer los estudios de las aguas y ¡sorpresa!: hay
contaminantes".

Gómez Mora no quiere entrar en detalles científicos acerca de qué
sustancias había allí. Dioxinas, furanos..., lo deja para otros. "Yo

cuento lo que vi: los cisnes empezaron a morir. A los informes
técnicos los leí, pero no los entiendo. Y ahí va el éxito de estos
informes de impacto ambiental: que tú los lees y no los entiendas.
Eso es lo básico y te pasan el mamotreto de 400, 500 hojas y
cuando

quieres llegar a lo práctico, no lo entiendes. Por eso yo soy muy
reacio a dar datos muy técnicos. Una pastera emplea 40 metros
cúbicos
de agua por tonelada de pasta que produce. 40 millones de litros.
"Así, cuando dicen vamos a hacer la planta más grande, será el
volcadero de agua más grande..., contaminado, claro. Sobre todo
en
estas celulosas de tipo kraft. Pero esos datos nunca te los van a
dar
en los proyectos de impacto ambiental. Los esconden", dice el
ingeniero chileno. Comenzó entonces un grupo de ciudadanos a
luchar contra lo que estaba sucediendo. Se formó Acción por los
Cisnes. "El marketing de la empresa llegó a tal punto que un día
aparecieron nadando cisnes en sus fuentes de agua residuales",
dice
Carlos riendo. Al principio, Acción por los Cisnes logra pocas
adhesiones. Golpearon puertas, señalaron a las autoridades que
habían fallado en su gestión como fiscalizadores. Y poco a poco,
la ciudadanía empieza a cuestionar a la planta de pasta celulósica.
"Empieza a darse cuenta de que lo que ahí ocurre es totalmente
distinto a lo que ellos habían prometido -apunta-. A fines del
2004,
las autoridades deciden intervenirla. La multan por 30, 40 mil
dólares, que para ellos es la nada misma. La universidad Austral, a
través de un científico de apellido Jaramillo, comenzó a investigar.
Lamentablemente, no se contaba con pruebas de agua previas a la
instalación de la planta, como para comparar. La planta de Valdivia,
con sus ductos que salían directo al río Cruces, acusó el golpe y
ellos solos cerraron su planta por dos meses. Hicieron una
transformación interna, y nadie puede decir qué hicieron. Pero si
cerraron, fue porque lo que estaban haciendo no era lo correcto, y
porque en definitiva los compradores si están preocupados de
que los procesos de producción sean contaminantes. Así que les
bajaron las ventas". Hubo renuncias de altos funcionarios dentro de
Celco, uno de ellos, con denuncias de que la pastera no hacía las
cosas bien y sí estaba contaminando. El gobierno pidió nuevos
antecedentes, e incluso, se negó a inaugurarla (porque seguía
funcionando sin haber sido inaugurada aún). También surgieron
denuncias de casos de cáncer en San José, muy cerca de
Valdivia. Y la gente comenzó a moverse con cartas de lectores a los
grandes diarios del país. Celco debe ahora cambiar el desagüe de
sus efluentes y llevarlos por ducto al mar, como era el proyecto
inicial. "Pero no explican nada. Hoy se usa el término 'bajo perfil'.
No, no es bajo perfil, es ocultamiento", dice Gómez Mora. Valdivia
está a 56 km de la planta de celulosa, y el olor a huevo podrido y
cloaca se siente claramente. "Han hecho algunos tratamientos, y

hoy, hay días en que cuando se produce la inversión térmica
(días
de neblina, donde el aire no sube sino que queda y vuelve), los
olores van por debajo de la nubosidad y los sentimos. Además,
Acción

por los Cisnes ha logrado conciencia en la población y
bajar
la producción de 700 mil toneladas anuales a un tope de 500 mil. El
bajar ayuda pero no es solución.

Estoy convencido de que las plantas no deben construirse. No logro
entender cómo, si hay gente que gasta tanto dinero, no
pueden construirlas 25 kilómetros más adentro, lejos de
poblaciones
como Fray Bentos y Gualeguaychú". "Es lamentable que dos
países
hermanos hayan tenido que recurrir a organismos
internacionales
porque un tercero extranjero vino a separarlos. Eso es lo que
más
me duele a mí como latinoamericano, dice Gómez Mora. Qué
terrible que
dos gobiernos se peleen en una situación puntual que trae un
extraño. Es absurdo. Todo porque traen el dinero y presionan.

Nada más. El dinero manda la lógica, no puede ser. Qué
explicación tenemos nosotros para nuestros nietos cuando nos
pregunten
cómo pudo suceder esto. Cuando nos digan 'abuela, abuelo, no
trabajaste lo suficiente para impedirlo".

*Publicado en diario El Día de Gualeguaychú, por Verónica Toller

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